
Porciones / número de personas: 6
Tiempo de Preparación: 5 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Categoría: Navidad
Ingredientes para preparar Garrapiñadas de Almendra
200 g de almendras crudas con piel (aproximadamente 1 y 1/3 tazas)
200 g de azúcar blanco (1 taza)
100 ml de agua (aproximadamente 1/3 taza)
Cómo preparar Garrapiñadas de Almendra
Crujientes, dulces y con un irresistible toque tostado, las garrapiñadas de almendra son el capricho perfecto para cualquier ocasión especial o para disfrutar de un picoteo diferente. Su aroma a caramelo y frutos secos evoca las ferias y fiestas tradicionales, transportándonos a momentos de pura nostalgia. Lo mejor es que solo necesitas tres ingredientes y un poco de paciencia para conseguir el punto justo de caramelización, logrando ese acabado brillante y crujiente que tanto gusta. Una receta sencilla pero con resultados espectaculares, perfecta para regalar en bolsitas o compartir en una sobremesa. Anímate a prepararlas en casa y sorprende a todos con este clásico de la repostería española.
1. Coloca las almendras, el azúcar y el agua en una sartén amplia y antiadherente. Remueve bien para que el azúcar se disuelva ligeramente y las almendras queden repartidas de forma uniforme.
2. Pon la sartén a fuego medio-alto y comienza a remover suavemente con una cuchara de madera. Verás que el agua empieza a hervir y el azúcar se va disolviendo, impregnando las almendras.
3. Continúa removiendo sin parar. Cuando el agua se evapore, el azúcar se volverá arenoso y se pegará a las almendras. No te preocupes, este es el punto clave: sigue removiendo para que el azúcar no se queme.
4. A medida que sigas removiendo, el azúcar se caramelizará y recubrirá las almendras con una capa brillante. Si ves que alguna se pega, sepárala con la cuchara.
5. Cuando todas estén bien cubiertas y el caramelo adquiera un tono dorado, vierte las almendras sobre una bandeja forrada con papel de horno. Sepáralas rápidamente con dos tenedores para que no se peguen entre sí.
6. Deja enfriar completamente antes de consumir o guardar en un recipiente hermético. Así conservarán su textura crujiente durante días.