Cardiólogo explica cómo ciertas posturas al dormir pueden influir en tu descanso y bienestar cardiovascular.

Dormir parece una de las actividades más seguras y naturales del mundo. Te acuestas, cierras los ojos y tu cuerpo entra en modo descanso. Pero lo que muchas personas no saben es que la forma en la que duermen puede influir directamente en la circulación sanguínea, la oxigenación del cerebro y la salud cardiovascular, especialmente después de los 60 años.

Cada noche, mientras descansas, tu cerebro y tu corazón siguen trabajando sin pausa. La presión arterial cambia, el flujo sanguíneo se redistribuye y el organismo intenta recuperarse del desgaste del día. Sin embargo, ciertas posiciones al dormir pueden dificultar ese proceso y, con el tiempo, aumentar la tensión sobre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso.

Muchos adultos mayores se despiertan con dolores de cabeza, mareos, sensación de cansancio o presión en la nuca sin imaginar que la causa podría estar relacionada con su postura al dormir. Lo más preocupante es que el mayor riesgo de eventos cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares suele concentrarse durante las primeras horas de la mañana, justo después de despertar.

A continuación, repasaremos los errores más comunes al dormir y cuáles son las posiciones más recomendadas para proteger el corazón y favorecer una mejor circulación cerebral.


Error número 1: dormir completamente plano

Muchas personas creen que dormir sin almohada o con una almohada extremadamente fina es lo más saludable para la columna. Aunque en algunos casos puede parecer cómodo, mantener la cabeza totalmente horizontal durante muchas horas podría favorecer una mala distribución de líquidos y aumentar la presión dentro del cráneo.

Con la edad, las arterias pierden elasticidad y el cerebro se vuelve más sensible a los cambios de presión. Por eso, algunas personas mayores se despiertan en mitad de la noche con dolor de cabeza pulsante, presión detrás de los ojos o sensación de pesadez.

Pequeñas elevaciones pueden marcar una gran diferencia. Levantar ligeramente la parte superior del cuerpo ayuda a mejorar la circulación y favorece un descanso más estable.


Error número 2: dormir boca abajo

Dormir boca abajo obliga al cuello a permanecer girado durante horas. Esa torsión constante puede generar tensión muscular y dificultar el flujo sanguíneo normal en la zona cervical.

Además, esta postura comprime parcialmente el pecho y puede dificultar una respiración profunda y relajada durante toda la noche. En personas jóvenes, el cuerpo suele compensarlo sin problemas. Pero con el paso de los años, especialmente si existen antecedentes de hipertensión o problemas cardiovasculares, el organismo puede resentirse más fácilmente.

Las personas que duermen boca abajo suelen despertarse con rigidez cervical, hormigueo en brazos o cansancio persistente, incluso después de haber dormido muchas horas.


Error número 3: usar demasiadas almohadas

Dormir con dos, tres o más almohadas puede parecer una buena solución para el reflujo, la congestión nasal o los ronquidos. Sin embargo, elevar demasiado la cabeza obliga al cuello a permanecer inclinado hacia adelante durante horas.

Esto puede afectar la postura cervical y generar tensión en músculos, nervios y vasos sanguíneos. Muchas personas que se despiertan con sensación de cabeza pesada o niebla mental podrían estar durmiendo con una mala alineación del cuello.

La recomendación más segura suele ser utilizar una sola almohada adecuada, preferentemente anatómica o de soporte cervical, que mantenga el cuello alineado con la columna.


Error número 4: dormir sobre el lado derecho cuando existen problemas cardíacos

Dormir de lado suele considerarse saludable, pero algunos especialistas sugieren que el lado izquierdo podría ser más beneficioso para personas con ciertos problemas cardíacos o circulatorios.

El corazón se encuentra ligeramente inclinado hacia el lado izquierdo del pecho. Dormir sobre el lado izquierdo podría facilitar un retorno venoso más eficiente y reducir cierta presión sobre estructuras importantes del sistema circulatorio.

Aunque esto no significa que dormir del lado derecho sea peligroso para todos, algunas personas con insuficiencia cardíaca, hipertensión o mala circulación reportan sentirse más cómodas y respirar mejor al dormir sobre el lado izquierdo.


Error número 5: dormir demasiado encogido en posición fetal

La posición fetal es una de las más comunes porque transmite sensación de protección y comodidad. Sin embargo, cuando el cuerpo está demasiado encorvado, la expansión pulmonar puede verse limitada.

Las rodillas muy pegadas al pecho y la espalda excesivamente curvada también pueden afectar la circulación en piernas y caderas, además de generar tensión cervical.

Una pequeña corrección puede ayudar mucho: colocar una almohada entre las piernas y evitar encogerse demasiado permite mantener una postura más relajada y equilibrada.


Error número 6: cenar tarde y consumir alcohol antes de dormir

La postura no es lo único importante. Lo que haces antes de acostarte también puede afectar enormemente tu descanso y tu salud cardiovascular.

Las cenas abundantes obligan al cuerpo a concentrar gran parte del flujo sanguíneo en la digestión. Si además se consume alcohol cerca de la hora de dormir, pueden producirse fluctuaciones en la presión arterial y alteraciones del sueño profundo.

Muchas personas creen que el alcohol ayuda a dormir mejor, pero en realidad puede fragmentar el descanso y aumentar los despertares nocturnos.

Lo ideal es terminar de cenar al menos tres horas antes de acostarse y evitar bebidas alcohólicas durante las horas previas al sueño.


Las dos posiciones más recomendadas para dormir

Dormir sobre el lado izquierdo

Para muchas personas mayores, esta suele ser una de las posiciones más cómodas y beneficiosas. Favorece la circulación, ayuda a mantener una respiración más estable y reduce la presión sobre ciertos vasos sanguíneos importantes.

Además, algunos estudios sugieren que dormir de lado favorece los mecanismos naturales de limpieza cerebral que ocurren durante el sueño profundo.

Si no estás acostumbrado a dormir así, puedes usar una almohada larga para apoyar el cuerpo y otra entre las rodillas para mantener la columna alineada.


Dormir boca arriba con una leve inclinación

Quienes no toleran dormir de lado pueden beneficiarse elevando ligeramente la parte superior del cuerpo entre 15° y 30°.

Esto ayuda a mejorar la respiración, reduce la presión intracraneal y favorece una circulación más equilibrada durante la noche.

La clave es elevar todo el torso y no solo la cabeza. Las almohadas en forma de cuña o las camas articuladas suelen ser una excelente opción.


Otros hábitos que pueden proteger tu cerebro y tu corazón mientras duermes

Mantén una temperatura fresca en la habitación

Dormir en un ambiente entre 18 y 20 °C ayuda a favorecer el sueño profundo y disminuye el esfuerzo cardiovascular nocturno.


Evita las pantallas antes de dormir

La luz azul de celulares y tablets puede alterar la producción de melatonina y perjudicar el descanso reparador.

Leer un libro o escuchar música suave puede ser una mejor alternativa antes de acostarte.


Reduce el ruido nocturno

Aunque no te despiertes completamente, los ruidos pueden generar microdespertares que aumentan el estrés cardiovascular.

Los tapones para los oídos o el ruido blanco pueden mejorar muchísimo la calidad del sueño.


Controla tu oxigenación si tienes síntomas nocturnos

Las personas que roncan fuerte, se despiertan agitadas o tienen dolores de cabeza matutinos deberían consultar con un profesional. En algunos casos, puede ser útil controlar la saturación de oxígeno durante la noche.

Problemas como la apnea del sueño aumentan significativamente el riesgo cardiovascular y muchas veces pasan desapercibidos durante años.


Consejos y recomendaciones

  • Trata de mantener horarios regulares para dormir y despertar.
  • Evita acostarte inmediatamente después de cenar.
  • Realiza caminatas suaves después de la comida nocturna.
  • Cambia las almohadas viejas si ya no brindan buen soporte.
  • Consulta con un médico si te despiertas frecuentemente con dolor de cabeza, mareos o sensación de falta de aire.
  • Si tienes hipertensión, problemas cardíacos o apnea del sueño, presta especial atención a tu postura al dormir.

Dormir bien no depende solo de la cantidad de horas, sino también de cómo duerme tu cuerpo durante toda la noche. Pequeños cambios en la postura, la respiración y los hábitos nocturnos pueden ayudar a reducir la carga sobre el corazón y mejorar la oxigenación cerebral. A veces, una simple corrección en la forma de dormir puede convertirse en una decisión importante para cuidar tu salud a largo plazo.

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