Mi hijo me negó 200 pesos para surtir unas pastillas que podían mantenerme viva y dijo: “Tienes que resolverlo sola”. Mis nietos escucharon todo. Yo solo dejé el frasco vacío sobre la mesa y abrí una carpeta. Entonces supieron que había ganado 57 millones y que una firma escondida podía llevar a alguien ante un juez.
PARTE 1 —Si no puedes pagar doscientos pesos por tus pastillas, quizá ya no deberías vivir aquí —dijo Karla, dejando la taza sobre la barra […]