Cómo hacer bizcochitos Uruguayos

Estos bizcochitos típicos de panadería son una delicia inconfundible.

Crujientes por fuera, hojaldrados por dentro, con ese toque justo de azúcar en la superficie que los hace irresistibles.

Perfectos para acompañar el mate o un cafecito de la tarde.

Ingredientes

  • 500 g de harina 0000
  • 200 g de manteca fría (o grasa)
  • 10 g de sal fina
  • 1 cucharada de azúcar (más cantidad para espolvorear)
  • 200 ml de agua fría (aproximadamente)
  • Opcional: 1 cucharadita de levadura seca si los querés más aireados

Preparación

  1. En un bol grande, colocá la harina junto con la sal y el azúcar. Mezclá.
  2. Agregá la manteca cortada en cubitos fríos y deshacela con los dedos hasta lograr un arenado.
  3. Incorporá el agua de a poco mientras amasás, hasta que la masa se una. No amasar demasiado, solo lo justo para integrar.
  4. Estirá la masa en forma de rectángulo sobre una superficie enharinada. Doblá en tres partes como si fuera una carta y volvé a estirar. Repetí este paso 3 veces para lograr buen hojaldrado.
  5. Dejá reposar la masa tapada con film en la heladera durante 30 minutos.
  6. Estirá la masa hasta que tenga un grosor de 1,5 cm aproximadamente y cortá en cuadrados parejos con cuchillo o cortapasta.
  7. Colocá los bizcochitos en una placa para horno apenas enharinada o con papel manteca.
  8. Espolvoreá con azúcar por encima (podés pincelarlos con un poquito de agua antes para que se adhiera mejor).
  9. Llevá al horno precalentado a 200 °C y cociná entre 20 y 25 minutos, o hasta que estén dorados y hojaldrados.

Consejos:

  • Para un resultado más crocante, podés usar mitad manteca y mitad grasa.
  • Si querés darles un brillo especial, pincelalos con almíbar apenas salgan del horno.
  • Se conservan bien por varios días en frasco o lata hermética.
  • Si querés congelarlos, hacelo antes de hornearlos. Luego solo necesitás llevarlos directo al horno sin descongelar.

Estos bizcochitos son un clásico que no falla.

Con pocos ingredientes y una técnica sencilla, vas a poder disfrutar en casa de esa textura única que los hace tan queridos.

Perfectos para acompañar con dulce de membrillo, queso o simplemente así, calentitos y recién salidos del horno.

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